La película animada Elio, la más reciente apuesta original de Pixar, ha marcado uno de los peores debuts en los 30 años de historia del estudio.

Con apenas 21 millones de dólares recaudados en Estados Unidos y 35 millones a nivel mundial, la película que costó 150 millones de dólares —sin contar gastos de marketing— ha encendido las alarmas sobre el futuro de la animación original en esta empresa.

La historia de Elio, centrada en un niño de 11 años abducido por extraterrestres y confundido con el embajador de la Tierra, prometía recuperar la magia que convirtió a Pixar en un referente del cine familiar. Sin embargo, ni las buenas críticas (85% en Rotten Tomatoes) ni la sólida calificación “A” en CinemaScore fueron suficientes para atraer al público en masa.

El golpe es aún más fuerte si se compara con el éxito de Intensamente 2, que hace apenas un año recaudó 154 millones de dólares en su primer fin de semana y se convirtió en un fenómeno global con 1,690 millones a nivel mundial.

La diferencia entre ambos lanzamientos refleja el dilema que enfrenta Pixar: sus secuelas siguen arrasando, pero sus ideas originales ya no generan el mismo entusiasmo.

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