En la Casa Rosada, el acceso a la información parece cada vez más restringido. Esta semana periodistas acreditados fueron desplazados de su lugar de trabajo por personal de Casa Militar. El hecho, sin precedente en tiempos democráticos, ocurrió durante dos reuniones clave encabezadas por el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, y el ministro de Economía, Luis Caputo.
El primer hecho sucedió durante una cumbre con gobernadores. A pesar de tratarse de un evento de alto interés público, los trabajadores de prensa fueron notificados por agentes de seguridad que no podían permanecer en el Patio de Palmeras, punto estratégico de observación. Más tarde, en otro episodio, los periodistas fueron directamente cercados y expulsados del primer piso mientras aguardaban información informal de funcionarios.
El operativo no fue casual. Según fuentes internas, las órdenes fueron impartidas por Karina Milei, secretaria general de la Presidencia y figura clave del oficialismo. La hermana del Presidente Javier Milei dispuso custodias permanentes en sectores antes abiertos a la circulación periodística, en particular frente al despacho del asesor presidencial Santiago Caputo.
La lógica del Gobierno libertario es clara: blindar sus movimientos y evitar filtraciones. Pero en ese afán, limita el trabajo de periodistas que, con oficio y persistencia, buscan informar lo que pasa dentro de Casa Rosada.



