Este miércoles, Luis Caputo y Mariano Cúneo Libarona volvieron a faltar al Congreso, donde debían ser interpelados por su rol en el escándalo de la criptoestafa $LIBRA. La sesión, que ya se había postergado una vez por el mismo motivo, se cayó por la negativa de los ministros a responder la citación enviada por el presidente de la Cámara, Martín Menem.

Ambos funcionarios se habían excusado anteriormente con vagos argumentos de agenda y propusieron dar explicaciones por escrito. Pero esta vez ni siquiera respondieron. La oposición, que pretendía avanzar en una interpelación clave para esclarecer responsabilidades, denunció una maniobra deliberada para proteger a Javier Milei y Karina Milei.

“El Gobierno no quiere rendir cuentas porque sabe que está comprometido”, advirtió Germán Martínez (UxP). Diputados de distintos bloques ahora buscan destrabar la conformación de la comisión investigadora, frenada por un empate entre oficialismo y oposición.

Es que la interpelación a Guillermo Francos dejó en claro que se puede comprometer al Presidente muy fácilmente: el jefe de Gabinete terminó enredando a Milei al admitir que el contrato del token Libra era público y que por eso el mandatario lo difundió. No obstante, no pudo explicar de dónde había sacado esa información.

Por tal motivo, el oficialismo quedó preocupado. Por eso, Caputo y Cúneo Libarona eligieron asumir el costo político e institucional de incumplir el artículo 71 de la Constitución (al negarse a ser interpelado por el Congreso) para no arriesgarse a exponer al Milei.

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