Mientras que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) siguió con su política de no intervención (dado que la cotización osciló dentro de las bandas de la flotación), en el inicio de la semana sus reservas volvieron a caer: esta vez fueron 55 millones de dólares con respecto al viernes, para cerrar en los 38.100 millones.
De esta manera, el Gobierno nacional anota siete jornadas negativas de las últimas ocho, lo que significó un pérdida de 1.179 millones de dólares. De continuar esta tendencia, el nuevo préstamo del Fondo Monetario Internacional (FMI) no será suficiente para llegar a las elecciones de octubre sin una crisis financiera y cambiaria.
Fuentes del BCRA atribuyeron la caída de este lunes a la baja de cotizaciones de monedas y distintas variables que forman parte de las reservas. En ese sentido, el economista Gabriel Caamaño, director de Outlier, destacó en su cuenta de la red social X que hoy “cae fuerte el oro y se aprecia algo el yuan, que compensa parcialmente”.

Caputo refuerza el carry trade
El equipo económico del Gobierno, encabezado por el ministro Luis Caputo, ultima detalles de una estrategia integral para fortalecer las reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA) sin que la entidad ni el Tesoro deban comprar dólares en el Mercado Único de Cambios (MULC). El objetivo es el mismo de siempre: mantener alejadas las presiones al dólar.
Para ello, está en análisis la emisión de bonos en pesos que se suscribirán en dólares. Se trata de una medida que complementa el preanunciado “blanqueo permanente” (uso de dólares sin declarar). De esta manera, según pronostica el Ejecutivo, esa emisión habilitaría a no realizar las esperadas compras de divisas dentro de la banda cambiaria y, a la vez, sumar reservas en el BCRA, necesarias para cumplir con las metas establecidas con el FMI. En consecuencia, podrían captar dólares de fondos extranjeros y bancos locales, y preservar la estabilidad monetaria y el objetivo de desinflación.
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La propuesta incentivará el carry trade (o bicicleta financiera) al reforzar el atractivo de los bonos, que podrían contar con tasas de interés cercanas al 30% anual. Además, va en línea con la urgencia de acumular más de 4.000 millones de dólares en reservas en las próximas semanas para cumplir con las metas del FMI, y de cubrir vencimientos de deuda por 4.500 millones en julio.
Este mecanismo consiste en traer dólares al país, cambiarlo por pesos para invertir a tasas más altas que lo que aumenta el dólar, y, después de un tiempo, se vuelven a cambiar por dólares para fugarlos. La ganancia es jugosa y asegurada si el tipo de cambio se mantiene estable y los pesos rinden más que otras alternativas. El problema es que significa una burbuja financiera que puede estallar si los inversores pierden confianza, creen que habrá una devaluación y se van todos juntos.



