Este Domingo de Misericordia, la Catedral de La Plata fue escenario de una emotiva misa celebrada por el arzobispo Gustavo Carrara en memoria del papa Francisco. La ceremonia, centrada en el «eterno descanso» del Sumo Pontífice, destacó la figura de Francisco como un testigo de la misericordia de Dios y su profunda enseñanza sobre el perdón y la dignidad humana.
Durante la misa, monseñor Carrara recordó el lema elegido por Francisco, «Miserando Atque Eligendo» (lo miró con misericordia y lo eligió), un lema que acompañó al Pontífice desde su ordenación como obispo auxiliar de Buenos Aires hasta su papado en Roma.
«Hoy estamos ante un testigo de la misericordia de Dios, que nos conmueve profundamente, es Francisco», expresó el Arzobispo, quien destacó cómo el Papa mostró en cada momento de su vida la centralidad de la misericordia de Dios.

El monseñor Gustavo Carrara profundizó además, en cómo el Papa Francisco invitó a vivir la misericordia a través de nuestras propias vidas. Citó las palabras de Francisco en su exhortación apostólica Evangelii Gaudium, donde afirmaba que «Dios no se cansa nunca de perdonar, somos nosotros los que nos cansamos de acudir a su misericordia». También recordó el mensaje de esperanza de Francisco a través de la frase: «El pecado del mundo es inmenso, pero no es infinito; en cambio, el amor misericordioso del redentor sí es infinito».
El arzobispo también destacó una de las definiciones más conmovedoras de Francisco sobre la Iglesia, a quien el Papa calificó como un «hospital de campaña». En este sentido, Carrara subrayó que «solo podemos entrar al corazón de Dios si tocamos su costado abierto», haciendo un llamado a la reflexión sobre cómo la misericordia de Cristo sigue presente en los sufrimientos de los más necesitados.
Finalmente, Mons. Carrara cerró su homilía recordando que la verdadera misericordia debe ser vivida en comunidad. «Elegimos entonces seguir organizando la esperanza poniendo manos a obras concretas. Este abrirnos al dolor humanizará nuestras comunidades de fe, las hará más evangélicas, fraternas y misioneras», expresó.
La misa concluyó con un agradecimiento por la vida de Francisco, quien, según Carrara, siempre será recordado como un faro de misericordia. «Lo confiamos a la Virgen, a la madre de la Misericordia», concluyó el arzobispo.




