Miles de personas se congregaron en la Catedral Metropolitana para participar de la misa de despedida al Papa Francisco encabezada por el arzobispo de Buenos Aires Jorge García Cuerva. En el encuentro estuvieron presentes el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, la vicepresidenta Victoria Villarruel y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof.

La ceremonia fue presidida por monseñor García Cuerva ante 300 sacerdotes, el nuncio apostólico, monseñor Miroslaw Adamczyk, funcionarios de todo el país y más de 70 delegaciones diplomáticas. Al finalizar la ceremonia en Buenos Aires, se realizó una peregrinación que pasó por la Casa Mama Antula, Constitución, los hospitales Borda, Tobar y Rawson, el Hogar de Cristo sede San Alberto Hurtado y la parroquia Virgen de Caacupé.

El mensaje del arzobispo de Buenos Aires

“Dios nuestro, que recompensas con justicia a todos los hombres, concede que tu servidor, el Papa Francisco, a quien constituiste sucesor de Pedro y pastor de toda la Iglesia, pueda gozar eternamente en el cielo de los misterios de la gracia y del perdón, que él administró fielmente en la Tierra”, expresó García Cuerva y agregó un mensaje final a Francisco: “Gracias, perdón, te queremos mucho”.

“No terminamos de comprender ni de dimensionar su liderazgo mundial. Lloramos porque ya lo extrañamos mucho y no queremos que nos pase lo que cantaba Carlos Gardel en uno de los tangos: las lágrimas taimadas se niegan a brotar y no tengo el consuelo de poder llorar», continuó el arzobispo.

“Recordemos palabras del Papa cuando nos decía ‘Al mundo de hoy, nos falta llorar’, lloran los marginados, aquellos que son dejados de lado, pero aquellos que llevamos una vida más o menos sin necesidades, no sabemos llorar”, recordó García Cuerva.

Descubre más desde MIRADA CRÍTICA

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo