Si bien los dispositivos móviles ayudan a facilitar la vida cotidiana, su uso excesivo puede generar adicciones y convertir los aparatos en extensiones de su propio cuerpo. Este fue el caso de Leonardo DiCaprio, quien estuvo a punto de morir ahogado mientras buceaba en las Islas Galápagos.
El actor Edward Norton compartió una experiencia que involucró a su amigo Leonardo DiCaprio, en la que el protagonista de Titanic casi muere debido a un accidente durante una actividad de buceo en 2010, mientras grababan un documental contra el cambio climático.
DiCaprio, reconocido por su papel actoral y su rol como activista ambiental, se quedó sin aire en su tanque de oxígeno a unos 15 metros de profundidad por estar concentrado en grabar con una minicámara.
“Amo a Leo, pero está obsesionado con los dispositivos electrónicos. En Galápagos él tenía una minicámara metida en algún lugar y estaba debajo del agua grabando todo con ella. Estaba obsesionado. Después de un rato, miré alrededor y me di cuenta de que no estaba por ahí, así que fui a revisar qué pasaba. Cuando bajé a las profundidades vi que Leo venía hacia mí. Desde 50 metros de distancia pude ver que tenía los ojos enormes y me hacía señales de que no tenía aire, así que le di de mi tanque”, contó Norton en una entrevista.
DiCaprio, conocido por su pasión por la naturaleza y los animales, estaba grabando a un grupo de 100 rayas jaspeadas cuando su amigo lo salvó. Una vez llegaron a la superficie, el ganador al Oscar por El Renacido le agradeció a Norton mientras nadaban hacia el resto de los integrantes de la expedición.
Este comportamiento es un ejemplo claro de lo que se conoce como nomofobia, un trastorno emergente asociado a la adicción al teléfono móvil. Su nombre proviene de la frase en inglés no-mobile-phone phobia (fobia a no tener teléfono móvil) y se refiere al miedo irracional de estar sin el teléfono móvil o de no poder acceder a sus funciones.



