Durante la marcha de jubilados e hinchas de fútbol frente al Congreso nacional, la violenta represión ordenada por el Gobierno dejó como saldo a Pablo Grillo, un fotógrafo independiente, gravemente herido.
Grillo recibió el impacto de un cartucho de gas lacrimógeno disparado por las fuerzas de seguridad en la cabeza, provocándole un trauma craneal con pérdida de masa encefálica. Fue trasladado de urgencia al hospital Ramos Mejía, donde fue intervenido quirúrgicamente y permanece en estado crítico.
Se recibieron 50 dadores de sangre. La víctima salió del quirófano y se encuentra con pronóstico reservdo.
A pesar de las pruebas que demuestran que Grillo estaba documentando la manifestación, Patricia Bullrich intentó justificar la represión al vincularlo con el kirchnerismo. En declaraciones televisivas, la ministra se refirió al fotógrafo como “un militante kirchnerista” y minimizó la gravedad del ataque, desconociendo totalmente la realidad. Además, aseguró, de manera errónea, que se encontraba detenido, cuando en realidad luchaba por su vida en el hospital.



