Entre sus obras, destacan «El mundo de abajo«, «Aitor y los niños fugitivos» y «Kamikaze». En palabras de la autora, el primero mencionado es “lo mejor que he hecho hasta el momento. Es una ficción pero está basada en una historia real, la de mi suegro, que vivió una infancia de violencia, de pobreza, y tuvo que irse muy joven de su casa. A lo largo de los años me acerqué mucho a él”.

Escribir sobre lo que uno sabe

Una de los grandes desafíos de los autores es escribir sobre situaciones, personajes, profesiones u oficios que no les tocó atravesar en la vida real. Como autora de numerosas novelas, Esker recomienda que “empezar escribiendo de lo que uno conoce para ensayar mejor la técnica. Uno no tiene que pensar en el fondo sino en la técnica: como contar lo que querés contar”.

En ese sentido, considera que “cuando tenés el ejerccio de contar historias más aceitado, se pueden empezar a explorar otras realidades”, aunque “por muchas novelas que uno escriba, siempre surgen miedos, inseguridades. Esto nunca se acaba”.

Escribir sobre lo desconocido

Para dar una mayor verosimilitud a personajes y situaciones desconocidas para el autor, Esker brindó sus tips para enfrentar lo que considera “un reto fascinante”.

“Si querés escribir sobre un médico, tratar de entrevistar médicos, o incluso si tenés la posibilidad, entregarle el manuscrito y ver si lo siente real. Tratar de buscar esas herramientas y esos caminos para darle realismo. En un thriller, tenés que meterte en la cabeza del asesino por más que nunca hayas asesinado a nadie, o en la mente de un policía para hacer la investigación”, afirmó la autora.

En tal sentido, comparó la labor de los escritores, en cierta medida, con la de los actores: “Tenés que ponerte en el papel de algo que querés contar que quizás no viviste, y eso es super interesante también. Yo por ejemplo nunca fui madre y he escrito historias con personajes que son madres, padres. Tuve que ponerme en el lugar de ellos y cumplir el rol de la mejor manera posible”.

Descubriendo a los personajes

Esker se define como “una autora de personajes”, por lo que procura siempre “tener medianamente definidos los personajes, antes de empezar a escribir. Hay gente que se ocupa más de la trama, y los personajes son accesorios para contar esa trama. Yo quiero que vos entres en la historia, te interesen los personajes y por eso entres en su historia”.

En Aitor y los niños fugitivos, Esker afirmó que «me gustaron mucho los personajes, descubrirlos a ellos. Disfruté mucho del proceso de escritura” afirmó la autora. También en Kamikaze, una de sus novelas más relevantes, la autora considera que «disfruté mucho transitar la novela con esos personajes. Yo quería contar una historia. No suelo catalogar lo que escribo pero fue catalogada como una historia juvenil por el protagonista”.

Sin embargo, conocer de antemano a tus personajes, no es sinónimo de que sus comportamientos serán estáticos durante todo el relato. “A lo largo de la trama, a los personajes les pasan cosas que los van haciendo cambiar. A su vez, como autor, descubrís una nueva faceta de ese personaje en cada nueva situación”, afirmó.

Como técnica de escritura Esker relató el proceso creativo que se propone a sí misma y a sus alumnos: “Les recomiendo que pongan al personaje frente al sillón, y le pregunten lo que le preguntarían a una persona: comida favorita, película favorito, a que cosas les tiene miedo. Explorar a nuestros personajes ayuda a conocerlos bien antes de lanzarte a contar su historia”, concluyó la autora.

Conocer el final

En la misma línea, conocer el final de la historia que se desea narrar, antes de escribirla, puede servir de orientación y evitar perder el norte.

“No es una regla, pero yo siempre recomiendo saberlo. Cuando no sabes el rumbo,podés correr el riesgo de andar en círculos, y que extiendan la narración sin sentido, y eso es muy aburrido para los lectores. Cuando leemos una historia, nos gusta ver un progreso, que va en una dirección. Se nota mucha cuando un autor divaga en estos aspectos” analizó Esker al respecto.

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