Manuel Adorni sorprendió este miércoles al anunciar que Javier Milei insutruyó a Cancillería a retirarse de la Organización Mundial de la Salud (OMS). «Cometió un delito de lesa humanidad con cuarentenas eternas durante la pandemia», expresó el presidente en redes sociales. En adición, el vocero presidencial ratificó que no permitirán «falta de soberanía e independencia frente a la influencia política de algunos estados».

No obstante, la Fundación Soberanía Sanitaria adelantó que esta decisión debe aprobado por el Congreso. Además, puntearon las consecuencias que podría tener para el país.

  • Dejaríamos de tener acceso al fondo rotatorio y estratégico que nos hace ahorrar millones en la compra de tecnologías e insumos sanitarios.
     
  • Se perdería el estatus de Centros Colaboradores en laboratorios prestigiosos como el INCUCAI, Malbrán y la ANLIS. Esta situación traería la consecuencia de quedar fuera de las redes internacionales que mejoran nuestras prácticas (Argentina posee una serie de centros colaboradores que trabajan en red con otros centros de otros países, fortaleciendo las capacidades propias y manteniendo al país en altos estándares de calidad y reconocimiento internacional. Como ejemplo de esto, se podría perder el rol de los laboratorios especializados en argentina, en vigilancia internacional de agentes infecciosos).
     
  • Podría llegar a desaparecer el Centro Nacional de Enlace del Reglamento Sanitario Internacional, lo que implicaría mayor dificultad para acceder a información en tiempo real sobre la circulación de agentes infecciosos y emergencias en salud pública.
     
  • Desaparecería el apoyo a programas de enfermedades transmisibles y no transmisibles, salud mental, materno infantil y vacunas, entre otros, lo que iría en detrimento a mediano plazo, en la calidad y sustentación de los mismos.
     
  • Acabaría el apoyo a la estructuración de los servicios de salud y desarrollo de los recursos humanos en salud.
     
  • Finalizaría la participación de funcionarios de salud y profesionales argentinos en las reuniones, proyectos, talleres y redes de trabajo internacionales, aislando a nuestro país de las actualizaciones en temas sanitarios y dificultando la financiación externa a programas y proyectos de salud que nos permitan una mayor calidad sanitaria.
  • Si bien el acceso a la Biblioteca Virtual de Salud de la OPS/OMS es individual y no estaría restricto a los argentinos, el no contar con una oficina en el país, limitaría la difusión de los contenidos y acceso a cursos y capacitaciones que propician y que permiten formar profesionales sanitarios.
     
  • Ante otra pandemia, no recibiremos cooperación, que implicaría la ausencia de apoyo técnico directo, de apoyo para compra de insumos y equipos, para la contratación de personal, entre otras posibles utilidades.
     
  • Debilitaría el abordaje de enfermedades raras o desatendidas siendo que no sólo se recibe colaboración técnica sino en muchas ocasiones también donación de medicamentos huérfanos.
     
  • En caso de desastres naturales u ocasionados por el hombre, no podríamos contar con el apoyo de las unidades especializadas de emergencia de la OPS, debiendo organizarse, sin el apoyo de equipos técnicos de emergencia y/o respuesta rápida y logística de insumos en salud.
     
  • Perjudicaría a las provincias debilitando su capacidad técnica ya que también estos organismos internacionales articulan de manera subnacional.
     
  • Quedaríamos al margen de métodos de mejora de trabajo, como las funciones esenciales en salud pública que ayudan a diagnosticar problemas e implementar soluciones dentro del sector salud.

Desde Soberanía Sanitaria señalaron que «quedó en evidencia en la pandemia de Covid-19 la necesidad de coordinar y cooperar a nivel mundial, la ineficiencia del individualismo y la re confirmación de que la salida frente a las crisis siempre es colectiva, no sólo por la globalización sino estratégicamente frente a este tipo de amenazas virales y sus mecanismos de transmisión en un mundo globalizado». A su vez, remarcaron que no llevar adelante dichas estrategias conjuntas (basadas en los mejores estándares científicos) «podría sesgar la respuesta de algunos países a las creencias de presidentes o líderes locales que han cuestionado desde los mecanismos de transmisión, la necesidad de llevar adelante medidas que disminuyan los contagios hasta la efectividad de los barbijos y de las vacunas en disminuir el riesgo de contagio y muerte».

«No entender la salud desde una perspectiva internacional es retroceder más de 100 años de historia y autoconvencerse de que los destinos sanitarios de nuestra patria no están ligados a la suerte de la región, del continente y del mundo. Una verdadera muestra de terraplanismo sanitario», sentenciaron en el informe.

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