La escudería con nombre de chocolate en rama que contrató a Franco Colapinto, y le devolvió la ilusión al corredor y a los miles y miles de fanáticos argentinos de la F1, se llama Alpine. De ahora en más, la joven promesa del automovilismo nacional tendrá como jefe al actor Ryan Reynolds, que es uno de los accionistas, y que compró un porcentaje del equipo en 2023.

Reynolds y otro actor, Robert McElhenney (Always Sunny in Philadelphia), tuvieron que desembolsar más de 200 millones de dólares para quedarse con el 24% de Alpine. Según trascendió, Reynolds (Deadpool) está al frente de un grupo inversor que volvió a incursionar en el deporte para este 2025.

El nuevo jefe de Colapinto, a través de la escudería, anunció a la flamante incorporación del compatriota como piloto de reserva. Pese a que el Grupo Renault continúa teniendo el pedazo más grande la torta inversora, se supone que Reynolds, fanático de la F1, tiene que haber dado el visto bueno para la incorporación del argentino que el año pasado irrumpió sorpresivamente en Williams.

Durante el Gran Premio de Bélgica, celebrado el 28 de julio pasado, tres días después del estreno mundial de Deadpool & Wolverine -tercera película de la franquicia- Alpine usó una imagen alusiva en su monoplaza: la pintura del auto era de color rojo y negro, emulando el traje del personaje de Ryan Reynolds.

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