Dos mujeres denunciaron a profesores, y otro estudiante aseguró que sufrió abuso de poder por parte de otro maestro. Hubo movilización, y la institución expulsó a los acusados.

En repudio a un docente de la Facultad de Odontología denunciado por abuso sexual, se realizó este lunes una movilización en las puertas de dicha institución, en 50 entre 1 y 115, convocada por la Federación Universitaria de La Plata (FULP).
La protesta fue promovida luego de que este fin de semana trascendieran los abusos que sufrieron dos mujeres por parte de dos docentes, uno de los cuales fue denunciado ante la Justicia. A esos dos casos se sumó una tercera denuncia pública en la que un alumno denunció abuso de poder por parte de un tercer docente. Tras conocerse los casos, la FULP confeccionó un comunicado con el título: «¿Qué está pasando en odontología?», en donde expresó su «repudio a las situaciones de abuso denunciadas en la Facultad de Odontología de UNLP» y convocó a movilizarte a partir de las 8 en dicha unidad académica.
https://pagead2.googlesyndication.com/pagead/js/adsbygoogle.js?client=ca-pub-5771601019419017 (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});Desde la FULP aseguraron que «tomamos conocimiento de una denuncia de abuso realizada hacia M.A., odontólogo y docente de la Facultad de Odontología de la UNLP. Las prácticas denunciadas ameritan la inmediata intervención del Protocolo de acción por violencia de género, el corrimiento del denunciado y la intervención de la Universidad para garantizar que ningún estudiante vea sus derechos ni su integridad vulnerada en el marco de una institución que hace mucho tiempo viene avanzando en debates y herramientas que permitan la erradicación de la violencia de género”.
En ese sentido agregaron que «como gremio estudiantil queremos manifestar nuestro acompañamiento a las compañeras denunciantes y también a todxs lxs compañerxs que por diferentes motivos no han denunciado prácticas abusivas en la Facultad de Odontología». Además, la FULP expresó que «lamentamos el accionar y el silencio cómplice del Centro de Estudiantes que genera desmovilización y vacío de representación gremial estudiantil en esa facultad».
La Facultad tomó cartas en el asunto
Este lunes, las autoridades de la facultad confirmaron que los docentes involucrados en este caso fueron apartados de sus funciones de manera preventiva. Paula Tomas, secretaria de Género de la casa de estudios, sostuvo que “al día de la fecha no se han recibido en el área ningún tipo de denuncia”. Al mismo tiempo, dio a conocer que junto con el Decano -Gabriel Lazo-, decidieron: “Apartar preventivamente a los docentes, hasta que se aclare la situación”.

Las denuncias de carácter público realizadas a profesores que se desempeñan en la Facultad de Odontología, obligó a las autoridades a tomar medidas. A su vez aclararon que ninguna de ellas fue comunicada o transmitida aún a responsables de cualquiera de las áreas u oficinas del establecimiento educativo.
Más allá de esto, si reconocieron la “existencia de una denuncia penal hecha contra un docente por abuso -sucedido en su consultorio privado- la cual data de hace tiempo atrás y una vez que fue informada, la facultad apartó inmediatamente al hombre de su cargo, esperando el esclarecimiento e investigación de la causa”.
Los detalles de la denuncia
De las tres denuncias que se hicieron públicas en las últimas horas, una tramita en la Justicia desde mayo desde este año, cuando la víctima -identificada con las iniciales AC- denunció los hechos ocurridos a partir de febrero de 2021, cuando comenzó a trabajar en el consultorio particular del odontólogo y docente al que se identificó como MA. Según afirmó la joven, su jefe comenzó de manera gradual, haciendo comentarios o preguntas sobre la intimidad con su novio, mientras que luego se fueron haciendo más frecuentes las situaciones en las que la tocaba debajo de la espalda y afirmaba hacerlo «sin querer», pidiendo que no le contara a nadie.
A esas situaciones se le sumó también la insistencia del profesional en hacerle masajes, algo a lo que ella se rehusaba hasta que terminó cediendo por la insistencia. «Comenzó a moverme la ropa con la excusa de los masajes y llegó a sacarme la remera y el corpiño», denunció A.C., y agregó: «Cada vez que me masajeaba, intentaba tocarme alguna parte íntima». «No le importaba que hubiera pacientes esperando, hasta que tocaron timbre y dejó de hacerme masajes. Con vergüenza y ganas de llorar, fui a cambiarme».
En su denuncia, la mujer afirma que en una ocasión tuvo un resfrío y su jefe se ofreció a colocarle corticoide inyectable. A la hora de poner la inyección, el hombre le pidió que se bajara los pantalones «hasta la rodilla», algo que no era necesario. Tras pasar por una depresión, la joven realizó la denuncia.
Otra denuncia que pesa sobre otro docente de la Facultad de Odontología fue realizada de manera pública, pero hasta el momento no fue hecha ante la Justicia. Una joven estudiante que mantuvo su nombre en reserva dio a conocer en las últimas horas su experiencia con un docente de la materia práctica Odontología Preventiva y Social (OPS).
La joven estudiante cuenta que había iniciado con entusiasmo dicha materia porque le posibilitaría tomar contacto por primera vez con pacientes en Unidades Sanitarias o «salitas». Sin embargo, el tiempo pasaba y, por disposición del docente, ella solo se dedicaba a llenar las fichas de los pacientes que sus compañeros atendían.
La denunciante afirmó que, en una ocasión, se encontraba haciendo esa tarea en un banco alto, por lo que estaba un poco encorvada mientras escribía y el docente la tomó por detrás, a la altura de los pechos, y la alzó para acomodarla en el banco. «Así no vas a llegar a los 40», le dijo el docente, en referencia a su mala postura.
La estudiante agregó que, en una ocasión, cuando faltaron sus compañeros, ella creyó que era su oportunidad para empezar a atender pacientes. El docente dio el visto bueno, pero la puso a atender a un nene de 5 años, algo que solo hacen los estudiantes con un mayor grado de avance que el suyo y para lo cual tampoco contaba con el instrumental adecuado. «Bueno, empezá a raspar esto bien despacito como acariciás a tu novio a la noche», denuncia la joven que le dijo su profesor. A esto, se agregó que, cuando surgió una dificultad y ella le pidió asistencia, el hombre respondió: «Correte, ¿ves? Al final no podés hacer nada».
La estudiante denunció que, al terminar la cursada, quiso hablar con el Centro de Estudiantes dirigido desde hace tres décadas por el Movimiento Odontológico Independiente, y le dijeron que debía juntar cinco denuncias anónimas para poder presentarlas ante el decano.
Otro estudiante denunció que tuvo ataques de ansiedad, que pasó noches sin dormir y que creyó que no se iba a recibir nunca más, luego de tener que rendir seis veces la misma materia. Según su relato, durante el curso de ingreso tuvo a un docente que, según se comentaba en los pasillos de la Facultad, «elegía a los alumnos del ingreso que fueran rubios y de ojos claros para que cursaran con él en primer año».
Ese fue el caso del denunciante, que durante el primer y segundo año tuvo a dicho docente en la materia Odontología Preventiva y Social, y sintió que aprendía mucho. A su vez, le llamaba la atención que, durante los ratos libres, dicho profesor miraba en las redes sociales los perfiles de «los traidores». «A este lo desaprobé por traidor», solía decir el profesor. El estudiante desconocía por qué los consideraba de ese modo, pero sabía de la existencia de una «lista negra», cuyos integrantes sufrían muchas dificultades para aprobar.
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