El diputado provincial, Claudio Frangul, presentó un proyecto de ley para «contener a estos alumnos y alumnas que hoy en día no son considerados por nuestro sistema educativo», el cual se inspiró en el caso de un niño platense que fue obligado a retroceder de año y cuyo caso terminó en la Justicia con sentencia favorable.

En la sesión de la Cámara de Diputados bonaerense del 25 de agosto tomó estado parlamentario el proyecto de ley, presentado por el diputado provincial por la Región Capital Claudio Frangul, que busca garantizar el derecho a la educación de niñas, niños y adolescentes con altas capacidades intelectuales. La iniciativa, que lleva el nombre de “Ley Benjamín”, fue elaborada en conjunto con ONG dedicadas a la temática como “Mensa” y la familia del niño platense de siete años que obtuvo un fallo del Juzgado de Garantías N° 1 del Departamento Judicial de La Plata para continuar sus estudios.
«La iniciativa busca contener a estos alumnos y alumnas que hoy en día no son considerados por nuestro sistema educativo. Lo hace a través de la creación de un área específica dentro de la Dirección General de Cultura y Educación que se ocupe de esta temática mediante la detección temprana, por un lado, y la capacitación docente y abordaje integral e interdisciplinario con la comunidad educativa, por el otro», explicó el diputado de Juntos a Mirada Crítica. Y agregó: «El objetivo es garantizar el derecho a la educación de los estudiantes con altas capacidades intelectuales».
En 2020, con tan solo cinco años, Benjamín hizo primero y segundo de manera virtual y aprobó los niveles con puntaje excelente. En 2021, mientras cursaba el tercer grado, la Dirección de Escuelas bonaerense planteó que debía retroceder y volver a segundo. Sus padres llevaron el caso a la justicia. La sentencia del juez Atencio favorable a Benjamín fue ratificada por la Cámara de Apelación en lo Contencioso Administrativo.
La Ley Benjamín tiene como objetivo que el Proyecto Pedagógico Individual, una adaptación curricular de acuerdo a las necesidades de los estudiante en casos particulares como en chicos con discapacidad (grupo que ya es contemplado por la legislación), se considere para los estudiantes con altas capacidades intelectuales: «Cada Proyecto Pedagógico Individual dependerá de cada caso en particular».
Por otro, el proyecto del legislador radical impulsa programas de capacitación en altas capacidades intelectuales tanto para los docentes activos, como para los espacios de formación docente, e incluye sanciones en el caso de incumplimientos por parte de las escuelas y legítima para accionar a los padres o representantes legales en instancia administrativa y ante la justicia. También se estimula la creación de especializaciones de posgrado en la temática en las universidades e institutos terciarios con asiento en la provincia.
El caso Benjamín como ejemplo
«El caso de Benjamín fue un antes y un después porque obtuvo un fallo histórico en el cual se reconoció la necesidad de adaptar la normativa para garantizar el derecho a la educación. Esto fue muy significativo, visibilizó mucho esta problemática, tanto en medios locales como nacionales. Por ese motivo y al ser de mi misma ciudad, nos pusimos a trabajar en la temática y no dudamos en ponernos en contacto con él y su familia para poder darle forma a la propuesta», relató Frangul.
Además, contó lo que significó todo el proceso para el pequeño: «Benjamín está diagnosticado con superdotación y, según lo que nos han comentado sus papás, él sufrió las consecuencias de no haber sido escuchado o reconocido como tal en varias escuelas. Eso le provocó algunas consecuencias en su salud tanto física como emocional«.
«Hoy, por suerte, está muy bien, pero hay muchos casos en nuestra provincia y en nuestro país similares a los de él», acotó el ex concejal. En este marco, resaltó la importancia de una legislación: «Debemos trabajar para que nuestra educación sea más inclusiva y ningún otro niño o niña pase por lo que él pasó ni tenga que acudir a la justicia».
Altas capacidades intelectuales
Las altas capacidades intelectuales implican una capacidad excepcional para razonar y aprender en uno o más dominios como matemáticas o lenguaje. Aunque no hay estadísticas definidas, se considera que al menos el 2% de la población tiene un coeficiente intelectual superior a 130, son superdotados, y un 15% tiene altas capacidades. El diputado Frangul agregó que “es importante destacar que tener un niño o niña con altas capacidades intelectuales no depende de la clase social, puede darse en cualquier contexto familiar”.



