Diego, el futbolista de muchas alegrías

Por Martín López Lastra

Difícilmente se pueda agregar algo a los grandes artículos de las secciones deportivas de los diarios nacionales y del mundo que se escribieron sobre Diego Armando Maradona.  Ni hablar de añadir una coma o un adjetivo al famoso relato del “barrilete cósmico” que hizo Victor Hugo Morales sobre el gol a los ingleses en el mundial 86.

Sólo resta la posibilidad de exponer la experiencia y la vivencia de haber sido contemporáneo de su vida y de su trayectoria deportiva.  Empezó por los años 76, con su gran participación en la Asociación Argentinos Jrs donde con 16 o 17 años ya le faltaba el respeto al jugador más renombrado. Como aquella histórica goleada a mi boca y al mismísimo loco Hugo Gatti.

También hubo revancha para la azul y oro en ese año 81 que todos hubiésemos querido que sea más, pero alcanzó para ganar un campeonato, incluyendo un triunfo sobre el clásico rival River.

El contacto visual de mayor proximidad fue un Independiente – Boca en el viejo estadio junto a las vías del Roca. Ahí si lo ví de cerca. Después vino un mundial 82 para olvidar y la gran coronación en el 86 alzando la segunda y última copa del mundo. No escapa a una apretada síntesis su eufórico regreso para ayudar en la clasificación de una Argentina comprometida en el repechaje para el mundial del 94 y después lo ya conocido de su competencia en ese torneo, la efedrina y su famosa frase: “me cortaron las piernas”

Hay mucho más para recordar a Diego, en estas líneas que, por su extensión, parecen injustas.

Maradona fue una gran usina de polémicas, a partir de sus reclamos, caprichos o expresiones que pueden compartirse o no.

Diego ingresó al living de millones de hogares a través de pantallas de tv blanco y negro y color. Deslumbró y alegró la vida de muchos. Hizo olvidar penas por el contexto social o por las idas y vueltas personales que nos da la diaria rutina. Desde ese punto de vista, qué más se puede pedir? Creo que absolutamente nada.

Sobre la faceta extrafutbolística se puede rescatar su capacidad de decisión cuando quería ponerse a punto para una competencia o para mejorar en sí mismo.  Es polémico su período posterior a su condición de jugador y no es oportuno hacer juzgamiento a los ídolos desde una fácil posición de simple opinador.  Y menos hoy, cuando se cumple el primer aniversario de su partida física.  Para hablar de cuestiones polémicas están los demás 364 días del año, por si alguien quisiera tomar ese desafío.

Hoy homenajeamos al Maradona fubolista, a quien le agradecemos sinceramente por tantas alegrías para los argentinos.

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