Otro golpe de Estado en África: esta vez en Guinea-Conacry

Por Mauricio Piñero para la Revista Trinchera

Otro golpe de estado en África. Esta vez en Guinea-Conacry, ex colonia francesa. Golpistas emitieron un comunicado en el que dicen haber “capturado” al presidente Alpha Condé, pero desde el gobierno publicaron otro en el que aseguran haber derrotado el intento de derrocamiento. Incertidumbre en el país.

Localizada en el oeste de África, la República de Guinea, también conocida como Guinea-Conakri, es un país de mayoría musulmana con una población estimada en más de 11.600.000 habitantes y uno de los primeros en el continente en obtener la independencia del colonialismo europeo liderado por Ahmed Sekou Touré, el 2 de octubre de 1958. Su historial político abarca la era de Touré (quien gobernó desde 1958 a 1984, año de su muerte) y luego con una serie de gobiernos inestables y asonadas militares.

Un grupo de militares de Guinea arrestó el domingo 5 de septiembre al presidente Condé y anunció que disolvió el gobierno y el Congreso. También suspendieron la vigencia de la Constitución, en un hecho que fue celebrado en vastas zonas del país y condenado por las Naciones Unidas.

El jefe de Operaciones Especiales del Ejército, teniente coronel Mamady Dumbuya, se presentó como el máximo líder de este hecho. El sector golpista divulgó un video que supuestamente prueba el arresto de Condé, en el que el mandatario, de 83 años, aparece vestido con camisa y jeans, sentado en un sofá, y se niega a responder cuando le preguntan si fue maltratado.

Dumbuya anunció la creación de un “Comité Nacional de la Unión y el Desarrollo”, que asumiría el gobierno, con el objeto de redactar una nueva carta magna. Pero el Ministerio de Defensa del gobierno de Condé, en un comunicado sostuvo que las fuerzas leales al mandatario habían repelido al “grupo atacante” y frenado “la amenaza”.

En los últimos años se acusó a Condé de tomar un rumbo autoritario en el país.  En marzo de 2020 adoptó una nueva Constitución que fue motivo de numerosas protestas que fueron duramente reprimidas.

Condé es un viejo dirigente político de Guinea. Ganó las elecciones presidenciales de 2010 con el 52,52% de los votos en segunda vuelta por delante de Cellou Dalein Diallo pese a que en la primera vuelta sólo había logrado el 18%.  Ya en la madrugada del 19 de julio de 2011 sufrió un intento de golpe de Estado: un comando fuertemente armado sitió la casa presidencial y la atacó mientras Condé dormía, siendo esta ofensiva rechazada por la Guardia Presidencial. El asalto, que se inició a las 3:10 a. m. (hora local) y se extendió por casi tres horas, afectó gravemente la estructura de la residencia, la que sufrió disparos de artillería y explosiones causadas por granadas y cohetes. Varias horas después ocurrió otro combate entre miembros del ejército y los atacantes en las cercanías del Palacio. Al menos un asaltante falleció durante los enfrentamientos y otro fue capturado.

Fue reelecto para un segundo mandato en las elecciones presidenciales de 2015 con el 57.85% de los votos, su intención de seguir en el poder ya había provocado un repunte de las tensiones que se remonta a 2019 y que se saldó con varios muertos, y para un tercer mandato en 2020 con el 59,49 % de votos frente a Diallo, que obtuvo oficialmente el 33,5 % de los votos aunque éste se autoproclamó vencedor de las elecciones el 19 de octubre. En varias ciudades se produjeron enfrentamientos entre la oposición y las fuerzas de seguridad por los resultados.

El 7 de noviembre de 2020 fue proclamado oficialmente por la Corte Constitucional presidente para un tercer mandato con 2.438.815 votos, es decir el 59,50 % superior a la mayoría absoluta, rechazando los recursos de sus adversarios.

Actualmente el país está compuesto por 24 grupos étnicos y el 78% de la población se divide entre los fulani, maninka y soussou, mientras que el 18% restante pertenecen a otros más pequeños. La etnia fulani comprende el 32% de la población y se encuentran principalmente en la región montañosa de Futa Yallon, en el centro del país; la segunda en importancia es la maninka, con el 30% y principalmente en el este, en la sabana de la parte superior de Guinea y la región de bosques. Finalmente, el grupo soussou abarca al 20% de la población, se radica en su mayoría en los alrededores de Conakri, la capital del país y el centro económico más importante, Forécariah, y Kindia. La población, predominantemente musulmana, en un 85%, también incluye un porcentaje significativo de cristianos católicos que habita el sur del país, y si bien el francés es la lengua más usada, cada grupo étnico tiene la suya.

Debido a su importante riqueza de minerales, diamantes, oro y aluminio, la economía del país depende de la extracción minera, así como de la agricultura, pero más del 60% de su población se encuentra por debajo del umbral de la pobreza.La fragilidad económica de Guinea amenaza la estabilidad de uno de los países asolados por la epidemia de ébola de 2014 junto a Liberia y Sierra Leona. Hoy, en medio de la pandemia del coronavirus, el país registró más de 29.000​ casos y 341 muertes por la enfermedad, y solo el 9,13% de la población recibió al menos una dosis de la vacuna.

Como era de esperarse, hay intereses franceses en Guinea. El país no escapa de los intereses galos nuevos en África. En pleno siglo XXI, la gama de situaciones  “turbulentas” atañen tanto para los países africanos del Sahel y el golfo de Guinea como para los intereses franceses en la zona subsahariana. Francia engendra dos escenarios posibles: un golpe de estado o un grupo rebelde campando por una excolonia. La misteriosa expansión del “yihadismo” por el Sahel es una constante, pero también encontramos la debilidad crónica de las estructuras estatales, pero no necesariamente más estables. Además, la piratería en el golfo de Guinea, los cada vez mayores flujos migratorios, de drogas y de armas, y el debilitamiento de los países del Magreb, genera una cobertura geográfica y política entre la zona mediterránea y la región subsahariana muy “balcanizada”. Francia se ha servido de esto para ir modificando su presencia en las excolonias en base a los intereses que estos nuevos escenarios le suscitaban a París. Cada “situación de crisis” en la que se miraba al ejército francés como único garante de la paz era una oportunidad geoestratégica para Francia. Y Guinea no es la excepción.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s