A seis años, Ni Una Menos en pandemia

Por Maia Luna y Manuela Wilhelm*

Las cifras que arrojó el Informe del Observatorio “Mujeres, Disidencias, Derechos” del Registro Nacional de Femicidios que elabora la organización Mujeres de la Matria Latinoamericana – MUMALÁ  en el Registro nacional de femicidios y trans travesticidios representan un deseo y una exigencia latente este nuevo 3 de junio: ¡PAREN DE MATARNOS, VIVAS Y SANAS NOS QUEREMOS!

Del 1ro de enero al 30 de mayo 2021 hubo 143 muertes violentas de las cuales:

  • 94 son Femicidios, trans travesticidios.
  • 22 son muertes violentas asociadas al género.
  • 21 son muertes en investigación.
  • 6 son suicidios femicidas.

Y son ya 81 días sin Tehuel De La Torre, varón trans de la provincia de Buenos Aires que desapareció cuando asistía a un ofrecimiento laboral y encontraron su campera y celular incinerados en la casa del principal sospechoso.

¿Por qué mencionamos todo esto? ¿Acaso los feminismos no entendimos todavía que estamos en medio de una pandemia y que esa es la prioridad?

Sucede que – comprendiendo profundamente cuánto nos atraviesa este complejísimo contexto – nos resulta inadmisible que, justamente por ello, la inequidad en la que vivimos siga sin ser una prioridad en la agenda, más allá de los pronunciamientos y las acciones que desde el Ministerio por el que tanto luchamos, se puedan estar llevando adelante.

Desde nuestras organizaciones de base fuimos de las primeras en celebrar que esta nueva jerarquización sea una de las políticas iniciales que la gestión nacional recién asumida allá en noviembre del 2019. Y hoy, nos cabe la responsabilidad de manifestar esta realidad en la que aún vivimos: 143 muertes violentas de mujeres, travestis y trans en la Argentina, es decir, 1 cada 25 horas en lo que va del año. Con algunos datos extras fundamentales: el 71% de estos femicidios ocurrieron allí donde “debemos quedarnos”: EN CASA.

Entonces, ¿cómo se conjugan los problemas de violencia de géneros con el contexto del covid19? ¿Qué debe atenderse primero? ¿Es posible pensar políticas realmente integrales que no sean sólo aquellas a mediano y largo plazo? ¿Qué hacemos en el ahora, cómo nos movemos en el mientras tanto?

Estamos convencidas, convencidxs, de que hay mucho por hacer, y es posible con voluntad y decisiones políticas.

– Al cierre de mayo de este año, el Ministerio de las Mujeres y Diversidades ejecutó sólo el 10% de su presupuesto, que por ley le adjudicó 6.204,86 millones de pesos. Hasta la fecha solo gastó 600 millones, cifra que se corresponde en gran porcentaje con el pago de salarios y honorarios de funcionarias, asesoras y empleadxs. Nos comparten desde el medio cooperativo La Vaca, que “para dimensionar lo que esto representa señalamos que el resto de los ministerios ya ejecutó el 40% de sus presupuestos, en promedio”. Según lo aprobado por el Parlamento, el Ministerio de las Mujeres y Diversidades debe administrar recursos que tienen que llegar a provincias, municipios, organizaciones de la sociedad e incluso, ayudas para casos individuales. Por eso, sub ejecutar este presupuesto nos parece algo sumamente grave más en momentos tan críticos como los que nos hace sufrir esta pandemia.

– El confinamiento como medida preventiva y sanitaria sin un decreto de EMERGENCIA EN VIOLENCIA DE GÉNERO significa para nosotras y nosotres un extremo peligro de muerte a manos de la violencia machista. Las condiciones de vulnerabilidad se recrudecen porque la exposición con el agresor es aún mayor; además la evidente pérdida de changas y/o trabajos de la órbita de la informalidad trae como una de las tantas consecuencias, el permanecer en dependencia económica. Nuestro Registro Nacional señala que en un 63% de los casos, el vínculo con el femicida era de pareja o ex pareja (conocidos un 14%, hombres familiares indirectos un 7%, hombres familiares directos un 5%, hombres desconocidos un 3% y sin datos un 8%). Difícil salirse del círculo de violencia cuando las posibilidades son casi nulas, o nulas directamente, en tanto no contamos con la ayuda económica necesaria para sostener a nuestrxs hijxs, a nuestra familia, a nosotres mismes.

– Y si nos referimos al acceso al trabajo, nos preguntamos una y otra vez dónde está Tehuel de la Torre, un joven trans de provincia de Buenos Aires que acudió en plena pandemia al domicilio donde lo citó un hombre que le ofrecía trabajo, y fue desaparecido. Tres meses sin tener noticias de él, o peor aún. El hallazgo de su campera y su celular incinerados en la casa del principal sospechoso. Y lamentablemente nos resuena esta historia porque no vemos la búsqueda intensa que esperamos por parte del Estado, porque no vemos la aplicación efectiva y en todos los lugares de la ley de Cupo Trans por la que tanto bregó Diana Sacayán y tantas otras travestis y trans. Y porque la justicia que tenemos es profundamente patriarcal y urge una reforma judicial con perspectiva feminista.

– Y porque LA POBREZA ES VIOLENCIA, y la pobreza es más vulnerabilidad, y menos acceso a derechos básicos como LA SALUD, es que nos resulta muy claro lo importante que debiera ser hacer foco en quienes más están padeciendo este contexto: a nivel nacional, la pandemia acrecentó los niveles de pobreza y en nuestra región el impacto es alarmante, en especial para las madres jefas de hogar. Sólo en 2020, en el Gran La Plata crecieron 20 nuevos barrios populares precarios, que se sumaron a los 240 que ya había en 2019, dando un total de 260 asentamientos en la región. La mayor parte de ellos carece de acceso a los servicios básicos y a condiciones que puedan garantizar una vida digna. Allí viven 18.000 niños y niñas de 0 a 5 años. Y aunque los datos surgen del informe 2020 sobre estadísticas de pobreza y estado de situación de asentamientos presentado recientemente por el Observatorio Socioeconómico de la Universidad Católica de La Plata (UCALP), nosotras constatamos el empeoramiento de la situación este 2021. Para las mujeres empobrecidas que viven en los barrios populares de la región, la pandemia significó el recrudecimiento de la violencia económica, física, psicológica que sufren, y una anunciada asistencia estatal que no llega, de mínimo, a tiempo.

Las “esenciales” en el territorio: no quedan dudas de que lxs profesionales y personal de salud en nuestro país – y en el mundo entero – vienen siendo “nuestrxs esenciales”, y recordamos, qué difícil, cuánto más, hubiese sido atravesar esta pandemia sin contar con un Ministerio de Salud, de haber continuado el gobierno de Cambiemos, tan alejado de las necesidades de nuestro pueblo.

Pero a la par de ellxs, muchxs otrxs resultan esenciales. ¿Qué sería de todxs esxs pibes, miles de pibes, ancianxs y familias enteras, sin los comedores y ollas comunitarias resistiendo y organizándose con mucho sacrificio, en cada barrio, para que no falte el plato caliente antes de caer la noche y el frío? ¿Por qué entonces nuestras compañeras de la primera línea de acción no se contemplaron para las primeras etapas de vacunación?

En los primeros 4 meses de pandemia, los comedores y merenderos se triplicaron por toda la región, y el promedio de vianda en cada uno de ellos ronda entre las 250 y 300 raciones.

Pero los alimentos secos que proporciona el Estado no alcanzan a brindar un alimento nutricional de calidad (fue promesa de campaña revertir esto): según el Instituto de Investigación Social, Económica, Política y Ciudadana (ISEPCi) que censó a más de 17 mil niñes y adolescentes que asisten a comedores y merenderos populares en la Provincia de Buenos Aires, 4 de cada 10 niñes sufren de malnutrición. En la región frutihortícola más importante del AMBA, como es el Cordón de La Plata, que produce alimentos para millones de personas, el Índice Barrial de Situación Nutricional (IBSN) indicó que 41% de los niñes de +2 a 18 años sufre esta malnutrición. Fideos y harina no pueden ser la solución. Esxs pibes son el futuro de nuestra nación. Y esas compañeras, al frente de las organizaciones barriales, deben ser cuidadas y priorizadas.

Por todo esto, este 3 de junio en pandemia, desde las barriadas seguimos exigiendo NI UNA MENOS, VIVAS Y SANAS NOS QUEREMOS! BUSQUEN A TEHUEL, que el gobierno disponga los recursos necesarios para saber qué ocurrió y que se judicialice a los responsables, en este caso y todos los que siguen sin resolverse.

QUE SE DECLARE LA EMERGENCIA NI UNA MENOS, Y QUE SE CUMPLAN AQUELLAS LEYES QUE CONQUISTAMOS Y SON NUESTROS DERECHOS

* Maia Luna es coordinadora regional de Barrios de Pie/Libres del Sur; y Manuela Wilhelm es Periodista y comunicadora Social, integrante del equipo de prensa de Barrios de Pie.

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