El Bitcoin, una burbuja que empieza a desinflarse y a tomar fuerza para explotar

Por Juan E. Valerdi*

Juan E. Valerdi: Economista, Docente de Macroeconomía, Magister en Finanzas Públicas (CA), Profesor de Yoga. Ex consejero del Consejo Asesor de la AFIP y ex asesor de las Presidencias de: Banco Central de Argentina, Banco Nación, Unidad Antilavado (UIF) y Comisión PYME de la Cámara de Dip. de la Nación

Introducción

Vengo advirtiendo que el Bitcoin quedará en los libros de historia como una de las burbujas financieras, estafas o esquemas piramidal/ponzi de mayor magnitud global… hasta ahora, claro. No soy el único ni el más relevante de quienes hacen esta advertencia, sin embargo, en Argentina parece gozar de más difusión la voz de quienes promueven el enriquecimiento ilimitado y mágico para «nunca volver a trabajar», que la voz de quienes advertimos los peligros de jugar los ahorros a la ruleta, una ruleta que, además, no tiene banca detrás.

Mi insistencia en alarmar respecto de confiar los ahorros al Bitcoin tiene como objetivo evitar que muchos pequeños o medianos ahorristas pierdan, de un día para el otro, todo o gran parte del capital que puede haberles costado muchos años acumular y que son su red de emergencia en un país de altísima inestabilidad de ingresos como la Argentina. Justamente, además, la situación crítica de los ingresos de la mayoría de los argentinos, junto a las restricciones para acceder al dólar y la inflación fuera de control son un caldo de cultivo ideal para que lo que aparenta ser una balsa, sea un salvavidas de plomo. 

Mientras escribo este artículo la cotización de la criptomoneda más famosa pasó en una mañana de aproximadamente 43 mil a 31 mil dólares por unidad para volver a 40 mil unas horas después. Recordemos que el valor máximo alcanzado por el Bitcoin fue de 65 mil dólares la unidad el 13 de abril del corriente año. Para este mercado esas fluctuaciones son parte casi normal de las operaciones y esto es esperable cuando el twitt de un «tiburón disfrazado de delfín», como es el dueño de Tesla, Elon Musk, puede determinar subas o bajas de 15% en un instante. O cuando los mismos niveles de caída de precio pueden deberse a un corte de energía en una región de China que deja «fuera de servicio» a muchos de los «mineros», es decir los servidores que permiten que el Bitcoin «opere». En el día de hoy, además, se conoció una medida del gigante asiático que prohíbe a instituciones y medios de pago operar con criptomonedas y esta podría ser una de las muchas razones por las que empieza a temblar esta burbuja inmensa.

Algunos puntos débiles de la burbuja

El billonario y anónimo padre de la criatura

Volviendo al punto central, ¿por qué y cómo se infló esta burbuja y por qué representa hoy una estafa del estilo Ponzi/piramidal? Originalmente el Bitcoin fue diseñado por alguien anónimo cuyo seudónimo es «Satoshi nakamoto» que lo «lanzó al mundo» en noviembre de 2008,  casualmente en el peor momento de la crisis financiera del 2008.

El «padre» del Bitcoin cuya identidad desconocemos puede haberlo creado por «el bien de la humanidad» y en contra de las monedas clásicas con que «los gobiernos nos estafan y explotan» (según sus seguidores), pero se reservó un millón de bitcoins antes de hacerlo. Esa parece hoy una recompensa generosa por su trabajo, aunque representa también una espada de Damocles respecto del mercado de compraventa de Bitcoins. Hoy existen 19 millones de Bitcoins y se estima que, por el sistema en que se va «minando», su cantidad crecerá lentamente hasta alcanzar algún día la suma máxima de 21 millones. El que alguien posea 1 millón de Bitcoins no parece un buen reaseguro para los otros tenedores, en especial cuando ese propietario es anónimo y cuando se estima que no menos de 3 a 4 millones de Bitcoins están «perdidos».

La primacía de China en la radicación de los «pools de minería»

Que dos tercios de las «computadoras» que le dan sustento a la red descentralizada de Bitcoin estén radicadas en China implica una peligrosa concentración de la regulación en manos de un solo Gobierno. Además, los 5 mayores «pools de minado», con operaciones casi en su totalidad radicadas en China, manejan más del 65% del total del sistema y si decidieran cambiar sus actividades de minería, derrumbaría la seguridad de Bitcoin y por ende su cotización, ya que esta está relacionada con la cantidad de «mineros» activos que dan respaldo a las transacciones que se hacen con esa criptomoneda. Esto podría ocurrir por ejemplo por crear su propia criptomoneda o por prohibiciones/restricciones regulatorias de los países en que están radicadas. Téngase presente que una de las razones que parecen impulsar que la mayor concentración de «mineros» esté en China tiene que ver con las restricciones impuestas por este Gobierno respecto de los movimientos de capitales desde/hacia el exterior y que mediante el minado se pueden saltar estas barreras.

El efecto energético

Uno de los twitts del «Tiburón/Flipper» Elon Musk que derrumbó una semana atrás la cotización del Bitcoin. El mensaje de la red Twitter, donde Musk tiene 50 millones de seguidores, informaba que su empresa de venta de autos eléctricos, Tesla, dejaría de recibir Bitcoins como medio de pago debido al «uso cada vez mayor de combustibles fósiles para generar la energía consumida en el minado». En su cuenta aclaraba también que, supuestamente, no vendería ni compraría más bitcoins de los que Tesla ya posee por valor de alrededor de 1.500 millones de dólares. Sin embargo, la declaración oficial de la empresa de Elon Musk «Tesla» ante la comisión de valores de la bolsa de EEUU (SEC) consigna que podría vender sus activos en monedas digitales debido a la volatilidad de sus precios. Cabe mencionar que el extremo consumo de energía eléctrica de origen fósil que alega Elon Musk para dejar de aceptar el Bitcoin en Tesla es una discusión que lleva años respecto del Bitcoin.

Expreso de medianoche» en Turquía.

A finales de abril de este año, Faruk Fatih Ozer, CEO y creador de un «exchange» (sitio digital donde se intercambian todo tipo de monedas digitales por monedas tradicionales) desapareció sin dejar rastro, ni de él ni de los fondos de quienes operaban en el sitio. Los 400 mil usuarios que usaban Thodex, ese «exchange» que sería algo así como una casa de cambio del moderno mundo digital, perdieron el rastro de los más de 2 mil millones de dólares que habían confiado al CEO de esa plataforma con «sede» en Turquía. Obviamente y como ha ocurrido en la mayoría de este tipo de desfalcos, el émulo del protagonista de la famosa película de 1978 alegó que su plataforma había sido víctima del robo por parte de hackers y  que volvería sólo si los malvivientes devolvieran los fondos robados. Esto desnuda varias puntas simultáneas de peligro para los fans de las criptomonedas en general y del Bitcoin en especial. Lo primero que debe quedar claro es que robar monedas digitales es fácil, encontrarlas es casi imposible o mejor dicho recuperarlas, porque aunque yo supiera que mis Bitcoins fueron transferidos de mi cuenta digital a otra, no podría probar ante «el sistema» que fueron «robados» ni mucho menos saber la identidad de quien está ahora disfrutando de su propiedad. Esto ocurre porque las «billeteras electrónicas» donde se «guardan» las monedas digitales tienen una especie de apodo o nombre clave que nada dice de la identidad del propietario. Este hecho se supone que es una virtud central para los pseudo libertarios que promueven el anonimato para evitar que el estado les caiga con su ansia de recursos y regulaciones, pero es justamente uno de los talones de Aquiles del Bitcoin. Y me refiero especialmente al Bitcoin porque, como se verá en el último punto, esta moneda es lenta en sus transacciones, y para evitar esperar 10 minutos por cada transacción sus poseedores pueden depositarlas en una de estas «casas de cambio» virtuales y moverlas ahí sin espera porque estas pueden hacer transacciones entre sí e internamente sin apelar al uso de los servicios de los «mineros». Si los usuarios pierden confianza en los exchange porque son vulnerables ante ataques de hackers, y/o porque sus propietarios huyen con sus fondos ante el menor problema, el activo clave que se supone tienen estas monedas se destruye, justamente la confianza. La otra cuestión que surge con claridad en los múltiples desfalcos relacionados con monedas digitales y exchanges es la casi nula regulación de esta actividad y sus participantes. Esto sumado al anonimato ha permitido utilizar estos medios digitales ampliamente para actividades de lavado de activos y manejo de fondos ilegales, pero es al mismo tiempo fuente de total inseguridad para los usuarios de buena fe, sería como invertir en un lejano oeste, donde la ley no existe, sino que se impone el pistolero más rápido. La ausencia de regulación ha permitido crecer a esta burbuja, pero las actividades ilegales, la evasión de impuestos y el lavado o incluso una eventual relación con el financiamiento del terrorismo, real o inventada, son la mejor excusa que podrían tener los gobiernos que eventualmente quieran sumarse a quienes prohíben la relación con actividades de monedas digitales y exchanges para sus sistemas financieros, personas físicas y empresas. No es casual que los territorios más amigables con las criptomonedas sean en general parte de la red de guaridas fiscales (tax havens), como las Islas Cayman o países destinatarios finales de los fondos de esas redes como EE. UU. o Inglaterra y sus territorios satélites. Finalmente, en relación con el robo de Bitcoins, aún si estuviera regulado de algún modo este mercado, el hecho de que la mayoría de sus propietarios no haya declarado su tenencia, hace bastante difícil que reclamen al estado para que se les reintegre su propiedad.

Consumo de energía
El consumo de energía eléctrica de las computadoras usadas por los «mineros» de Bitcoin representa unos 135Gw anuales, lo que significa un 10% más que el gasto total anual de energía eléctrica de la Argentina. Los fanáticos del Bitcoin alegan que el Bitcoin, al evitar usar «billetes», es más ecológico. Esta excusa infantil se cae al tener en cuenta que el dinero en billetes es imposible que sea reemplazado por el Ford T de los pagos (ver punto siguiente), pero lo más ridículo es que quienes promueven los pagos electrónicos desconozcan que los billetes son una parte absolutamente irrelevante del total de medios de pago que se usan en el mundo. Irónicamente los actuales medios de pago masivos son en casi su totalidad relevante electrónicos, sea como saldos en una cuenta bancaria, tarjetas de crédito, aplicaciones de pago digital e infinidad de sistemas digitales. Si el Bitcoin basa su medición de éxito comparándose con el dinero en efectivo papel es una muestra clara de ignorancia o desesperación de sus promotores. O de malicia para conseguir quien alimente el Ponzi.

El «Ford T» de colección

Finalmente, el corazón de la inviabilidad del Bitcoin para cumplir el fin que supuestamente tenía cuando fue creado. Al lanzar esta criptomoneda se suponía que permitiría hacer pagos y transferencias instantáneos y con costo casi nulo. Esto, según sus fanáticos, derrumbaría el sistema parasitario bancario y la expoliación de los gobiernos a través de la moneda tradicional sujeta a inflación. El problema es que cuando apareció este medio las transacciones eran ínfimas y el valor del Bitcoin también, lo que hacía que pudieran cumplirse estas premisas. Las transacciones y el valor del Bitcoin crecieron de la mano de la especulación y el inflado de la burbuja, la tecnología criptográfica fue avanzando y aparecieron nuevas monedas digitales y medios de pago electrónicos y el Bitcoin comenzó a parecerse a un Ford T de colección, lento, costoso de mantener y contaminante. El problema es que puede haber algunos Ford T valuados a valor de colección, pero no 18 millones de ellos. Una transacción de transferencia/pago con Bitcoin demora hoy normalmente unos 10 minutos en confirmarse y en realidad eso depende de cuánto «aporte voluntario» se incluya en la transacción para pagar a los mineros que la certifican. Porque los mineros tienen derecho a elegir las transacciones que están en espera y al certificarlas recibir los «pagos voluntarios» incluidos en las mismas. Obviamente, dado que los pools de mineros no hacen su trabajo por amor a la humanidad sino por dinero, el orden en que se certifican las transacciones es definido por el pago que hacen, lo que determina que transacciones pequeñas con pagos menores demoren muchísimo en ser confirmadas o no lo sean nunca. Para tener una idea de que estamos hablando en los últimos tiempos el costo promedio de transacción implicó un aporte de alrededor de 60 dólares por operación. Obviamente no es el pago mínimo, pero teniendo en cuenta que las transacciones certificadas cada 10 minutos tienen un límite (relacionado con las limitaciones de la vieja tecnología del Bitcoin) se hace relevante lo mencionado respecto de la priorización por pago de la fila de espera de operaciones a ser confirmadas.

Groucho Marx, el ascensorista y las ballenas en estampida.

Como aporte final de yapa a esta apretada síntesis no puedo dejar de mencionar al gran cómico Groucho Marx quien, en un divertido relato cuenta su experiencia con el crac de la bolsa de 1929. Entre su relato y la perspectiva actual de los nuevos ricos del Bitcoin hay paralelismos asombrosos pero una cosa está clara, cuando los peces grandes deben salir de las burbujas, como en todo esquema Ponzi/Piramidal necesitan que muchos peces pequeños les cubran esa salida para hacerlo ganando y no en medio del derrumbe del mercado. Es decir, si en todas las redes sociales y medios de comunicación tradicionales dicen que hay correr a comprar el activo financiero mágico del momento que hará rico a todo el que lo compre es una clara señal de que las ballenas están saliendo y necesitan que millones de peces pequeños aporten poco cada uno, que multiplicados aporten fondos para cubrirlas, ayudadas siempre por los tiburones disfrazados de delfín bueno que lleven los pececitos al matadero. La simultaneidad en los últimos meses de una publicidad desbocada del Bitcoin como fuente de riqueza mágica y milagrosa, junto con la salida de una parte considerable de las llamadas «ballenas de bitcoin» me llevó a advertir que la burbuja está pronta a estallar. En el mundo del Bitcoin las «ballenas» son aquellas cuentas que tienen más de mil bitcoins, es decir más de 40 millones de dólares en Bitcoins (suponiendo que aún vale 40 mil dólares cada uno a la hora de leer esta nota). En la historia de Groucho Marx el cómico pierde 250 mil dólares, todos sus ahorros, en la burbuja de 1929 de la bolsa, en las historias de pequeños peces, tiburones y ballenas ya sabemos el final, el pez grande se come al chico.

* Juan E. Valerdi: Economista, Docente de Macroeconomía, Magister en Finanzas Públicas (CA), Profesor de Yoga. Ex consejero del Consejo Asesor de la AFIP y ex asesor de las Presidencias de: Banco Central de Argentina, Banco Nación, Unidad Antilavado (UIF) y Comisión PYME de la Cámara de Dip. de la Nación.

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