#Coronavirus Opinión

La luz al final del túnel

Por Matías De Urraza. Origen Consultora. Asesor legislativo en Honorable Cámara de Diputados.

La Argentina sufre la cuarentena sanitaria y económica mientras espera con ansiedad la salida del túnel y cómo será el mundo que le espera.

Vivimos en una sociedad que ha demostrado que no sé suicida. Ha pasado por múltiples crisis y especialmente – luego de la del 2001 – demostró ser inmune a cualquier catástrofe económica y social.

La crisis argentina actual (el Covid19 es una mera circunstancia que sirve para tapar una debacle que venía desde antes) encajaría en el marco teórico que ese gran matemático francés René Thom denominó teoría de las catástrofes.

Allí se establece que una situación como la nuestra puede pueden tener dos descenlaces: un big bang asimilable al caos o una armonía espacial como la que que parece haber en estos momentos en Argentina.

Los argentinos nos balanceamos entre el optimismo y la preocupación cuando pensamos en el “day after”. Tal vez podamos mirar cómo hizo  Alemania dividida luego de la rendición  y la destrucción de la guerra.

Tanto de ahí como de Japón y de tanto otros países se pueden sacar algunos “insight” para aplicar a nuestro caso.Continuar con la marcha como si no hubiese pasado nada es arriesgado.

Argentina tiene fallas estructurales – institucionales, económicas, políticas, sociales – muy difíciles de solucionar en el corto plazo.

En el largo plazo si se acuerdan políticas de Estado (mínimos comunes denominadores) respetando las diferencias -sin grieta-  podremos empezar a ver la luz al final del túnel pero lejos.

No se habla en estos días del plan del Gobierno Nacional para los días que restan de cuarentena y la salida de la misma.

Pero el plan del gobierno Pre-covid19, durante la cuarentena y post- Covid es un conjunto de ideas, proposiciones y voluntarismos.

En fin, es un ir tirando “para adelante” sin saber en qué dirección, con bastante contradicción e incongruencia.

Lo único que sabemos de ese plan es que su piedra angular es el arreglo con los acreedores que presentó Guzmán los otros días y que es una propuesta que como mínimo tiene para 30 días discusión.

La “economía de guerra” existe con Covid19 o sin él, tanto si hay un arreglo difícil con los acreedores como si hay default.

En cualquier caso, las dificultades de importación de insumos básicos  en el sector industrial y en toda la economía diseñan un sendero de crecimiento negativo para los próximos meses o – en el mejor de los casos – una velocidad de crecimiento muy atenuada.

La excepción a esto sería que ocurra un milagro con el precio de los commodities como en el 2003/2005, cuestión que no se ve a la vista con los commodities de referencia con un precio como el que tiene el petróleo (pensar que hace 5 años el precio era como mínimo u$s 100 el barril).

Alberto Fernández algo presintió por eso hablaba tanto de que “estamos como en el 2001” y justo apareció el Covid19, lo vió como una gran oportunidad y lo está logrando que la población esté convencida que la crisis es mundial. 

Nadie mira las contradictorias medidas que se vienen tomando. Actualmente, se piensa que es un tema que viene de afuera, que es sanitario.

A eso hay agregarle que los desaguisados de Bolsonaro, Boris Johnson, el de Filipinas, el propio Trump, etc le sirven de amortiguador.

Todo esto sirve para trasladar momentáneamente en el imaginario argentino que los problemas se generan fuera del país y el gobierno no puede ser  culpado.

La recesión nuestra tiene probabilidades de convertirse en depresión, pero como ésto podría ocurrir a nivel mundial (“mal de muchos consuelo de tontos”) el tema se va a centrar en “el exterior”.  

Por eso es difícil saber si la salida del túnel estará llena de luz o de oscuridad.

Las expectativas


La teoría de las expectativas ocupa un lugar importante -más en esta época de redes sociales y medios de comunicación masivos – en la teoría económica y en la política económica.

La gran pregunta es cómo se forman. Si es la situación económica vigente es generadora de expectativas o es al revés.

Las expectativas pueden tirar abajo un aceptable plan económico como era el previo a la  caída de Alfonsín (plan Austral) por ejemplo.

Por otro lado, si aceptamos que hay diversidad de expectativas (políticas, económicas, sociales, sanitarias, etc) las dominantes son las expectativas políticas.  

Un ejemplo lo tenemos en la cantidad de personas que fruncieron el ceño porque podía ganar el peronismo en el ´89 sin saber qué iba a hacer o cómo iba a gobernar y después se llevaron la sorpresa con las políticas de Menem y el equipo Jorge Born en el Ministerio de economía.

Luego de estas disquisiciones, volvamos a las “expectativas económicas”. En nuestro caso, se forman a partir de dos puntos de partida:

a) en nuestra cabeza tenemos una experiencia vivida a lo largo de la historia económica en Argentina

b) la mayoría de la gente no tiene conocimientos de teoría económica que permitan anticipar con fundamento lo que va a pasar. Es aquí donde entran las redes sociales y los medios masivos de comunicación que van generando una corriente de opinión.

La teoría de las expectativas económicas supone que la conducta de los agentes depende no sólo de las variables y acontecimientos pasados sino de las expectativas que se tengan sobre el valor que algunas variables tomarán en el futuro.  

Para la mayoría de la población, ésto y el tarot son lo mismo. Es aquí donde nos encontramos con distintas versiones de la teoría de las expectativas económicas.

En primer lugar nos encontramos con las “expectativas adaptativas”.  

Son una extrapolación del pasado hacia el futuro; es decir,  el futuro es una simple prolongación del pasado.

Por otro lado, tenemos las “expectativas racionales”, que son las dominantes en la teoría económica actual  y dicen que la formación de expectativas ocupa un lugar importante en la conducta de los agentes económicos, en éstas influyen no sólo el pasado y el presente sino también las “expectativas” que se tengan acerca del futuro.

El otro interrogante que nos podemos hacer es cómo formulan las expectativas los agentes económicos. Se han escrito mares de tinta sobre este tema, pero la realidad es que no lo sabemos.

Si las expectativas son importantes para los agentes económicos (hablamos de empresarios, financistas, etc), entonces se buscará evitar errores y por lo tanto se utilizará toda la información disponible del mejor modo posible.

Lo que no se preguntan es qué pasa si las informaciones son fake news. Por otro lado, no se puede desconocer que el componente “emocional” tiene que ver con las expectativas.

De no ser así, sería imposible explicar todos los ceños fruncidos cuando ganó el peronismo con La Cámpora o Alsogaray.


El exterior


El mundo que espera a Argentina luego de la cuarentena va a ser muy distinto al que era cuando entró en ella.  

Por decisión propia, nos aislamos de nuestros socios del Mercosur y mantenemos una relación tirante con Chile.

Por otro lado, nos hemos puesto bajo el amparo de China sin saber cuántos agujeros tiene el paraguas que nos cobija.  

Lo que iban a ser donaciones de insumos sanitarios del país oriental se transformaron en ventas constantes y sonantes por parte de ellos que se pagan mitad por anticipado y mitad contra entrega de insumos.  

Si ese es el tratamiento en plena pandemia, sería bueno pensar cuáles van a ser las condiciones cuando salgamos del túnel.

Luego de estos días, Estados Unidos se encontrará sumido en la contienda electoral y seguramente seguirá profundizando en la tendencia de los últimos años.

Hay un sector interno de contra otro –actualmente en el poder— que entiende que en la relocalización de las inversiones en la periferia en general y en China en particular se encuentra la madre de todos los males de la sociedad norteamericana.

Lo irónico  y paradójico de todo esto es que Estados Unidos se debilita pero China no lo puede capitalizar.  

Trump puede perder, pero Biden si gana va a tener que hacer lo mismo que el actual presidente estadounidense.  Eso le va a traer complicaciones con su partido y sus votantes.


En medio de este torbellino de incertidumbre, son necesarias medidas concretas que ayuden configurar las políticas públicas sensatas que serán necesarias para remontar la larga crisis que nos espera.Difícil es saber en qué, cómo y cuándo termina esta situación.  Esperemos que la realidad termine se incline más por razones que hoy empujan nuestro optimismo que por aquellas que inspiran nuestra preocupación.

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